Los miro a ustedes, oh, desdichada especie de homínidos, los
miro y me dan nauseas. Ustedes no son más que bichos sui generis, con una gran
(des)ventaja, que solo por ser conscientes de si mismos, ya sienten, ya
imaginan que son “superiores”. Oh, bestias entre bestias, ni siquiera saben que
no saben. Monos degenerados, son los únicos que han trastornado una sabia
estructura, puesta ahí antes de que ustedes llegaran. Oh, pequeñas sabandijas soberbias
¿acaso no se dan cuenta que lo que tiene un inicio, tiene un final? ¿acaso
ignoran el tamaño y la fuerza del universo, que puede (y lo hará) aplastarlos
como ustedes aplastan una hormiga? No, ustedes no son conscientes. Su soberbia
es tan grande como su estupidez. Pero en el universo nada está quieto, todo
cumple un ciclo, y ustedes, desdichados, ya están por cerrar el círculo.
Entonces, la sabiduría que puso orden en el caos, restablecerá el orden que
ustedes convirtieron en caos; porque ustedes, entiéndanlo, por tan alta que sea
su vanidad, son un tímido chispazo en la Gran Luz que es constante y nunca
cambia.
viernes, 1 de noviembre de 2013
Un pokito de humildad
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